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¿Quién dice que los hombres no juegan con muñecas?

¿Estás viviendo momentos de soledad y no tienes una compañera para satisfacer tus fantasías sexuales? O, ¿simplemente quieres experimentar aventuras íntimas diferentes?

¡Amigo! Este es el momento exacto para conseguir con una muñeca inchable y convertirla en la amante que siempre deseaste tener.

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No hay razón para inhibirse, así que Jugueteshot te invita a cortar los hilos de esos tabúes que te impiden experimentar nuevas sensaciones en la compañía de una amiga que siempre estará allí cuando necesites saciar tu apetito sexual.

Razones para hacerte con una muñeca inchable

Actualmente hay muchos hombres en el planeta que prefieren intimar con estos maniquíes sexuales que con las propias mujeres.

Y la verdad es que existen varias razones para hacer delicias de la intimidad con estas muñecas, ¿quieres conocerlas? Es probable que te parezcan descabelladas, pero si eres de mente abierta notarás que no se escapan de la realidad.

  1. Las sensaciones son…

El principal motivo para comprar estos productos es que permiten experimentar sensaciones realistas y muy placenteras. Incluso si le das rienda suelta a la imaginación pueden llegar a ser  más intensas que cuando tienes una sesión íntima con una mujer.

  1. No tiene que envidarle nada al cuerpo de la mujer

Si viajamos unos cuantos años atrás, estos maniquíes del placer eran de plástico y solo tenían un hueco para incharlos y otro para introducir el miembro. Pero a día de hoy ostentan apariencias más realistas y humanas. Además, poseen orificios anales, vaginales, y cuentan con clítoris, senos…

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Incluso, hay muchos sex shops donde puedes conseguirlas con el aspecto de tus actrices porno favoritas, lo que sin duda es una gran oportunidad para cumplir un fetiche o hacer una fantasía realidad.

  1. ¡No pedirá nada!

Estas muñecas son tan nobles y bondadosas que no reprocharán tu actitud, pensamientos, gustos, etcétera. Por ello, muchos hombres ven en estos maniquíes sexuales una alternativa muy atractiva y relajante para tener relaciones sexuales.

A muchas personas les puede parecer una razón insípida, pero la verdad es que una gran cantidad de hombres prefieren una compañera tranquila, que no te exija nada, que no tenga celos ni te abrume preguntándote lo que haces.

Analiza este punto con profundidad y verás que tiene mucho sentido.

  1. No serás víctima de acto de infidelidad

Existen aquellos que argumentan que “el amor es de infieles”, pero si dedicas tu energía a tener placer con una muñeca inchable no correrás el riesgo de que traicionen a tus sentimientos, pues ella siempre va estar presente en tus momentos más calientes. Esto supone una gran tranquilidad.

¿Qué opinas? ¡Anímate! No te vas a arrepentir, échale un vistazo a las muñecas que ofrecemos en Jugueteshot y vive una aventura distinta.

Sobre el autor:
Kelvin Castillo es Graduado en Comunicación Social, redactor, editor y
líder de proceso en la producción de información para medios
impresos,radiales,televisivos y online, tanto convencionales como
alternativos.

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Así fue mi primera vez con ella

Existen prácticas sexuales que cuando nos las mencionan nos hacen pensar que no concuerdan con nuestros gustos. Incluso a veces llegamos a asegurar que jamás caeremos en tentaciones “tan absurdas”.

Pero… a veces incurrimos en ellas, ya sea por bromear o por simple curiosidad. Y resulta que se terminan convirtiendo en una de nuestras aficiones favoritas, ¿no te ha pasado esto? A mí sí me sucedió,  así que te contaré mi historia.

Hace tres meses fue mi despedida de soltero, y como una broma de mis amigos recibí una muñeca inchable de regalo para que hiciera con ella lo que quisiera en ese momento. Y es que a día de hoy, en este tipo de celebraciones no puede faltar la clásica sesión íntima del novio con estos maniquíes sexuales.

¡Tuve una despedida de soltero fantástica!

Sé que mis amigos me regalaron esta muñeca inflable con toda la intención de asediarme, ya que en varias ocasiones les aseguré que yo nunca sería capaz de usar cualquiera de estos productos para mi satisfacción sexual. Sin embargo, seguí con el juego y comencé a fantasear con este maniquí.

Efectivamente, empecé a dramatizar un encuentro erótico con la muñeca: bailé con ella, la seduje, la besé, acaricié sus orificios, le dije cosas sucias y, mientras jugaba hacía gestos exagerados y pervertidos durante la sesión.

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De momento, esto desató risas entre mis amigos y fue una experiencia muy divertida, incluso lo disfruté mucho. ¿Cómo fue así? Lo confieso, extrañamente llegó un momento en el que me sumergí tanto en el papel que experimenté cierto placer y excitación mientras hacía mi “show”.

Por fortuna, mis amigos no se percataron de ello, bromeamos mucho durante la despedida, y realmente la celebración salió de maravilla. Me quedé con la muñeca inchable. 

¿Qué pasó después?  

Al día siguiente estuve pensando en las sensaciones que experimenté con este maniquí sexual en mi despedida de soltero. No pude contenerme (pues me excité de solo pensarlo), por lo que comencé a jugar nuevamente con la muñeca  y… sucedió lo que nunca pensé que iba a hacer.

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Sí, tuve sexo con esta “chica”. Pero lo mejor de todo es que sentí un placer tan intenso que ahora tengo encuentros íntimos con ella cada vez que puedo.

Así fue mi primera vez con ella

Recuerdo perfectamente mi primera vez con Cynthia (nombre con el que bauticé a mi muñeca), fue espectacular. Les cuento paso a paso lo que le hice:

  • Primero, le mostré mi pene erecto y comencé a golpear su cara con él, es decir, empecé a darle “penechatadas”. Mientras, le preguntaba que si le gustaba mi miembro viril.
  • No sé por qué, pero yo miraba a Cynthia a los ojos y podía sentir que ella quería más. No crean estoy loco, pero es que esta muñeca tiene una apariencia muy realista.
  • Seguidamente, le decía cosas sucias y le escupía (una actividad que no puedo hacer con mi esposa porque no le agrada) y al no escuchar quejas, me excité aún más y comencé a estimular los pezones y la vagina de Cynthia, incluso le hice sexo oral.
  • Aunque no me decía nada, yo podía imaginar sus gemidos y su sutil voz pidiéndome que la penetrara y… ¿saben qué? ¡Lo hice! Le introduje mi miembro en su vagina y al hacer un par de movimientos, ¡ups! … Me corrí.

Nunca me imaginé que una muñeca me iba hacer sentir tanto placer. Hoy llevo casi 3 meses de casado, y no dejo de tener intimidad con Cynthia. Mi esposa no lo sabe pero la diferencia entre ella y mi muñeca es que este maniquí no se queja cuando le escupo y le insulto de la excitación.

Sobre el autor:
Kelvin Castillo es Graduado en Comunicación Social, redactor, editor y
líder de proceso en la producción de información para medios
impresos,radiales,televisivos y online, tanto convencionales como
alternativos.

Mi sexy vecino voyerista

Vivo en un piso con ventanas amplias. Suelo mantenerlas abiertas para que la brisa en tiempos de verano circule por toda la casa. Llevo un poco más de 3 años viviendo en este sitio con mi marido.

Todas las mañanas, cuando él sale a trabajar, me siento en mi ordenador para revisar mis mails, investigar sobre mi tesis y adelantar algún trabajo pendiente para cuando vuelva de clase.

Al frente de mi apartamento, un piso por encima, vive un vecino bastante guapo. Es alto, moreno y fuerte. Siempre va sin camiseta por casa, almenos las veces que lo he pillado en la ventana. Desde que nos mudamos me he dado cuenta de que es muy mirón: una vez noté como se agarraba “el paquete” viéndome caminar en ropa interior. En principio se me hizo bastante incómodo, pero ahora debo confesar que mi vecino no me es indiferente.

Sueño con chupársela

Amo a mi marido, es un hombre maravilloso y además me complace como me gusta en la cama, pero mi vecino es muy atractivo, tiene un cuerpo de ensueño. Es por eso que me he visto en mis fantasías chupándosela, hasta el punto de ponerme caliente. Cuando eso sucede, espero a mi marido desnuda en el sofá y dejo la ventana abierta con la esperanza de que mi vecino mirón observe nuestra faena.

Véase también: Me hice la rusa con un transexual… ¡Perdóname señor!

Una mañana, al tomar mi taza de café habitual, sentí la mirada de mi vecino. Hice ver que no me daba cuenta, y de reojo pude observar que se encontraba desnudo, con su mano frotando su pene erecto, y una carga de adrenalina comenzó a invadir mi cuerpo.

La mejor masturbada en años

Me senté frente al ordenador sin que mi vecino notara que me había dado cuenta de lo que hacía. Desabroché mi sujetador y dejé mis senos al aire. Puse música para calmarme un poco pero ya estaba decidida, me iba a tocar mientras mi bizarro y sexy vecino se masturbaba observándome.

Me levanté y caminé justo frente a él para mostrarle mis senos, puse mi cabello a un lado y acaricié mis pezones. Él se escondía para no quedar en evidencia, y debo admitir que me excitaba aún más saber que me estuviera observando. Luego me giré para enseñarle mis nalgas, y procedí a bajarme las bragas lentamente.

Me ubiqué de nuevo frente a él y ajusté un poco las cortinas de la ventana para forzarlo a espiar mejor. Observé a lo lejos una erección y esto hizo que me mojara. A continuación, me senté en un sillón para exponerle mi vagina húmeda y, comencé a tocarme. Cuando inicié mi faena, mi clítoris estaba endurecido.

Con mi mano izquierda manoseaba  mis senos, alzándolos a la altura de mi boca para pasarles la lengua y con mi mano derecha, frotaba y frotaba mi clítoris, lubricándolo una y otra vez con mis fluidos vaginales, hasta que pude estallar de placer.

Eran las 6 y 20 de la mañana, entré a darme una ducha y me vestí con ropa de deporte para salir a correr al parque. En una de esas me topé con él. Fue inevitable no cruzar las miradas y mientras nos alejábamos, le sonreí con cierta complicidad, segura de volver a repetir esta aventura. ¡Ay de mí, si mi marido se entera!

Sobre el autor:
Kelvin Castillo es Graduado en Comunicación Social, redactor, editor y
líder de proceso en la producción de información para medios
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El transexual y yo… ¡Increíble!

Un par de pechos grandes son dos poderosas razones para saltar encima de los senos de una mujer.

Hacer una cubana no es un pecado, al menos para mí… pero ¿qué sucede cuando lo haces con un transexual? ¿La sensación es la misma? ¿Es un sacrilegio? ¡Les contaré mi experiencia!

Hace años contraje matrimonio con la mujer que ahora es mi esposa, a quien confieso que amo con locura. Pero lo admito: nosotros, los hombres, somos analfabetos emocionalmente, y a veces -aunque lo ocultemos- tenemos fantasías con personas de nuestro mismo sexo, pero no nos atrevemos a hacerlo por cuidar nuestra imagen y reputación masculina.

La sociedad impone muchas reglas morales y se encarga de colocar etiquetas, incluso por el mero hecho de contar este tipo de pensamientos.

Tener un encuentro sexual con otro hombre realmente me parecía una idea antinatural y que atenta contra las leyes de Dios. Pero a pesar de tener mi esposa -que me complace plenamente en la cama- mi mente no dejaba de sugerirme que estuviese con un transexual.

Unas copas, una voz y unas tetas… ¡Lo hice!

Un viernes salí de mi trabajo y decidí tomarme unas copas en un bar. De allí salí un poco ebrio y cuando iba de regreso a mi casa me topé en el camino con un transexual que estaba ofreciendo sus servicios posando en una esquina. Inmediatamente, una voz dentro de mi me dijo: “esta es la oportunidad de cumplir tu fantasía”.

Sin pensarlo dos veces, caí en la tentación y me dejé llevar. Además, la figura de este transexual era sumamente atractiva, incluso puedo alegar que ostentaba una belleza muy singular e interesante. Sin embargo, lo que más me impactaba eran sus grandes senos.

transexual

Podría decir que eran las tetas de mis sueños, por lo que decidí detenerme y la invité a dar un paseo conmigo. Ella aceptó y luego ocurrieron cosas que me hicieron vivir una noche inolvidable.

Así fue cómo sucedieron las cosas:

En un primer instante le conté qué era lo que quería hacer con sus senos. Pero mientras conducía para dirigirnos a un hotel clandestino, este hombre (biológicamente hablando) con tetas y nombre de mujer, decidió poner las cosas calientes dentro del coche y no dudó en hacerme sexo oral.

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Con mi apetito sexual por los cielos, llegamos al hotel, y al entrar en la habitación rápidamente le quité el sujetador y me ubiqué encima de ella para acomodar mi pene entre sus senos. Una vez que lo introduje allí, sujeté sus manos y ella automáticamente ejerció presión con sus tetas haciendo la sensación más aguda. ¡Él sabía lo que hacía!

Estaba muy excitado, y sin ningún sentimiento de culpa, empecé a moverme como si estuviera penetrándola. Pero esta experta seguía mi ritmo, mientras me decía que me corrierra en ella. Yo le acariciaba sus pezones, la sensación era sumamente placentera e intensa, hasta que derramé mi semen en sus grandiosos senos, que incluso eran mejores de lo que me había imaginado.

la rusa

Sí, me hizo la cubana un transexual y no me arrepiento de haber cumplido mi fantasía. Creo que esto es lo más lejos que puedo llegar con un hombre, aunque quien sabe sí puede suceder algo más, realmente estoy pensando en volver a ver a Camila, pero cuando pienso en mi esposa siento vergüenza y mucha culpa…

¿Qué hago? ¡Perdóname señor!

Sobre el autor:
Kelvin Castillo es Graduado en Comunicación Social, redactor, editor y
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