La confesión de una caliente seguidora “versolexica”

Escribir canciones es una de mis pasiones favoritas, pues soy un fanático de combinar las palabras hasta construir una obra estética. Y es que cuando moldeo el lenguaje para darle forma y vida a un pensamiento o a una idea, siento un éxtasis indescriptible que me trasporta a otra dimensión, donde predominan los versos, la creatividad y la imaginación.

Esto lo tiendo a reflejar mucho en las historias surrealistas que narro en mis temas de Rap. Pero… No vengo a hablar de mí, ni a contar cómo creo mis obras musicales.

¿Qué hago en juguetesHot?

Estoy aquí para contaros un cuento sobre una seguidora de México, que si bien no soy muy popular en el mundo del Hip Hop, hay personas de otros países que me siguen por las redes sociales y muestran admiración y respeto por el trabajo que hago con mi música.

¡Bravo! ... ¡Bravivisimo! -.-

¡Bravo! … ¡Bravivisimo! -.-

Un día, estando conectado en la red social creada por Marck Zuckerberg, más conocida en el mundo virtual como Facebook, indiscretamente (al menos así lo percibí yo), me escribió una chica, quien me saluda y dice ser de México. Ella me comunica que es una admiradora de mis versos y que éstos han despertado tales sensaciones en su cuerpo que, según sus planteamientos, yo no era capaz de imaginar.

Intrigado por conocer lo que la chica experimentaba al escuchar mi música, le planteé  que me revelará sus sensaciones. En un principio me escribía que sentía pena en contarme detalles, pero le insistí varias veces hasta que finalmente entró en confianza y decidió hablar al respecto. 

Y tras esperar unos segundos escribió:

“Anoche me masturbé escuchando tu disco, tus canciones me excitan”

 

WTF

WTF?

Sí, no podía creer lo que esta chica me estaba diciendo, pero después de formularle varias preguntas e indagar sobre su vida, pude constatar que ella no me estaba mintiendo y que no se trataba de una cuenta falsa.

Continuamos profundizando en el tema y me detalló que a este tipo de afición sexual, ella le llama ‘versolexia’, que según sus propias  palabras “es la tendencia de excitarse a través de los buenos versos”.

Quedé maravillado con su revelación, así que aproveché de pedirle su número de  WhatsApp. Ella me lo dió, y comenzamos a chatear todos los días. Por supuesto, los temas de conversación giraban en torno al sexo y las cosas que despertaban más nuestro apetito sexual.

Cuento erótico: No me vine yo… pero sí mis hemorroides

Un día le pedí que se grabara masturbándose con mi música de fondo. Y… ¿adivinad qué? Me lo envió al siguiente día. Esto para mí fue extrañamente placentero, tanto así, que terminé…

acabando

¡Jalándomela!

¡Y colorín colorado, este cuento erótico se ha acabado!

Sobre el autor:
Kelvin Castillo es Graduado en Comunicación Social, redactor, editor y
líder de proceso en la producción de información para medios
impresos,radiales,televisivos y online, tanto convencionales como
alternativos.

El transexual y yo… ¡Increíble!

Un par de pechos grandes son dos poderosas razones para saltar encima de los senos de una mujer.

Hacer una cubana no es un pecado, al menos para mí… pero ¿qué sucede cuando lo haces con un transexual? ¿La sensación es la misma? ¿Es un sacrilegio? ¡Les contaré mi experiencia!

Hace años contraje matrimonio con la mujer que ahora es mi esposa, a quien confieso que amo con locura. Pero lo admito: nosotros, los hombres, somos analfabetos emocionalmente, y a veces -aunque lo ocultemos- tenemos fantasías con personas de nuestro mismo sexo, pero no nos atrevemos a hacerlo por cuidar nuestra imagen y reputación masculina.

La sociedad impone muchas reglas morales y se encarga de colocar etiquetas, incluso por el mero hecho de contar este tipo de pensamientos.

Tener un encuentro sexual con otro hombre realmente me parecía una idea antinatural y que atenta contra las leyes de Dios. Pero a pesar de tener mi esposa -que me complace plenamente en la cama- mi mente no dejaba de sugerirme que estuviese con un transexual.

Unas copas, una voz y unas tetas… ¡Lo hice!

Un viernes salí de mi trabajo y decidí tomarme unas copas en un bar. De allí salí un poco ebrio y cuando iba de regreso a mi casa me topé en el camino con un transexual que estaba ofreciendo sus servicios posando en una esquina. Inmediatamente, una voz dentro de mi me dijo: “esta es la oportunidad de cumplir tu fantasía”.

Sin pensarlo dos veces, caí en la tentación y me dejé llevar. Además, la figura de este transexual era sumamente atractiva, incluso puedo alegar que ostentaba una belleza muy singular e interesante. Sin embargo, lo que más me impactaba eran sus grandes senos.

transexual

Podría decir que eran las tetas de mis sueños, por lo que decidí detenerme y la invité a dar un paseo conmigo. Ella aceptó y luego ocurrieron cosas que me hicieron vivir una noche inolvidable.

Así fue cómo sucedieron las cosas:

En un primer instante le conté qué era lo que quería hacer con sus senos. Pero mientras conducía para dirigirnos a un hotel clandestino, este hombre (biológicamente hablando) con tetas y nombre de mujer, decidió poner las cosas calientes dentro del coche y no dudó en hacerme sexo oral.

Véase también: Mi mujer maravilla y nuestro vuelo con sabor a chocolate

Con mi apetito sexual por los cielos, llegamos al hotel, y al entrar en la habitación rápidamente le quité el sujetador y me ubiqué encima de ella para acomodar mi pene entre sus senos. Una vez que lo introduje allí, sujeté sus manos y ella automáticamente ejerció presión con sus tetas haciendo la sensación más aguda. ¡Él sabía lo que hacía!

Estaba muy excitado, y sin ningún sentimiento de culpa, empecé a moverme como si estuviera penetrándola. Pero esta experta seguía mi ritmo, mientras me decía que me corrierra en ella. Yo le acariciaba sus pezones, la sensación era sumamente placentera e intensa, hasta que derramé mi semen en sus grandiosos senos, que incluso eran mejores de lo que me había imaginado.

la rusa

Sí, me hizo la cubana un transexual y no me arrepiento de haber cumplido mi fantasía. Creo que esto es lo más lejos que puedo llegar con un hombre, aunque quien sabe sí puede suceder algo más, realmente estoy pensando en volver a ver a Camila, pero cuando pienso en mi esposa siento vergüenza y mucha culpa…

¿Qué hago? ¡Perdóname señor!

Sobre el autor:
Kelvin Castillo es Graduado en Comunicación Social, redactor, editor y
líder de proceso en la producción de información para medios
impresos,radiales,televisivos y online, tanto convencionales como
alternativos.