Volé tan alto que llegué al clímax

Soy un fanático empedernido de los Comics, series y películas de superhéroes. Esto le encanta muchísimo a mi novia porque es una afición que tenemos en común, de modo que desde muy pequeños ambos anhelábamos con el hecho de poder volar y gravitar por los cielos. Hoy día somos adultos y el impredecible destino decidió juntarnos para hacer este sueño realidad, pero… ¿qué hemos hecho para lograrlo?

Otro cuento erótico: Me hice la rusa con un transexual… ¡Perdóname señor!

Bien, pues en la búsqueda de cumplir con nuestra fantasía, nos propusimos lograr esta hazaña cada vez que fuéramos a tener nuestras sesiones de placer, donde emplearíamos nuestros súper poderes  para complacernos recíprocamente en la cama, pues descubrimos que esta era la mejor forma de alcanzar nuestro entrañable sueño de la infancia.

¡Una sesión como ninguna otra!

Aunque hay veces que volamos más alto, han existido días en los que he sentido que he llegado a la cúspide del cielo, donde he saludado a Zeus, luego he bajado al reino de Hades y retorno  al mundo de los mortales nuevamente. Pero, hubo un momento en especial que jamás olvidaré.

mujer maravilla

Con su cosplay de la “Mujer Maravilla”, un día mi heroína favorita decidió utilizar un súper poder que tuvo un efecto mágico en ambos; empleó el chocolate para que nuestro lívido estallara a través de una súper mamada, con la que inmediatamente destruyó la monotonía, la villana más malvada y despiadada del mundo del placer y la lujuria.

Les cuento paso a paso como fue la experiencia:

– Antes de comenzar con la súper mamada de chocolate, mi valiente mujer se mojó los dedos con un poco de chocolate y les pasó la lengua suavemente para insinuarme lo que venía. ¡Esto hizo que me pusiera cachondo

– Con actitud muy sexual y digna de una heroína, aplicó una gota de este dulce en los alrededores de la uretra (el huequito) de mi pene y comenzó a deslizar su lengua suavemente haciendo que el ambiente se pusiera más caliente.

– Luego, saboreó solamente la cabeza del pene. Incorporó sus manos en su lucha contra la monotonía y vertió mi pene completamente con el chocolate de extremo a extremo, y comenzó a chupar de forma lenta, cerró sus ojos y ambos comenzamos a emprender un gran vuelo.

– Cuando mi pene estaba totalmente babeado, mi mujer maravilla introdujo todo el miembro en su boca, y al mismo tiempo comenzó a tararear, haciendo un sonido que simuló el típico sonido del placer: ‘ummmm”, haciéndome saber que también estaba disfrutando de un placentero vuelo, pero con sabor a chocolate.

– Escupía mi pene y lo mojaba con su saliva achocolatada, esparciendo toda la baba con su lengua a lo extenso de mi, incluyendo una lamida a mis testículos, mientras hacía contacto visual conmigo.

Finalmente, logré volar tan alto que alcancé el clímax, donde pude llegar al Olimpo por unos segundos  y bajé a la velocidad de la luz al imperio de Hades, pero no pude contenerme y aterricé con mis fluidos en su boca, añadiendo un ingrediente adicional a esta maravillosa felación con sabor a chocolate.

¡Sin duda, mi novia es mi heroína favorita!

Sobre el autor:
Kelvin Castillo es Graduado en Comunicación Social, redactor, editor y
líder de proceso en la producción de información para medios
impresos,radiales,televisivos y online, tanto convencionales como
alternativos.

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